
Explorando el café de especialidad
Por Carlos Díaz•
El café de especialidad surge cuando cada etapa de su proceso —cultivo, cosecha, procesamiento y tueste— se realiza con esmero y bajo estrictos estándares de calidad. Los granos provienen de fincas que cuidan la altitud, la biodiversidad y la sombra natural, condiciones esenciales para desarrollar compuestos aromáticos complejos. Durante el beneficio, métodos como el lavado, el honey o el natural influyen de forma determinante en el perfil de sabor: los cafés lavados suelen destacar notas cítricas y florales, mientras que los naturales tienden a arrastrar matices frutales más intensos.
Más infoEn la tostadora, el maquinista ajusta temperatura y tiempo para liberar ácidos, azúcares y aceites esenciales sin quemarlos. Un tueste claro preserva la acidez y los matices frutales, mientras que uno medio realza el cuerpo y deja notas achocolatadas. Cada taza narra la historia de su región: un Sidamo etíope puede evocar frutos rojos y jazmín, mientras que un Bourbon de Centroamérica recuerda al caramelo y la nuez. Explorar cafés de distintos orígenes es, entonces, un viaje sensorial que nos conecta con las manos y el suelo que los vieron nacer.