
La magia de la fotosíntesis urbana
Por Ana Morales•
Las azoteas y balcones de nuestras ciudades se han convertido en auténticos oasis urbanos gracias a la presencia de plantas. Más allá de la pureza estética que aportan, estas superficies verdes cumplen funciones ambientales cruciales: capturan CO₂, ayudan a regular la temperatura local y mejoran la calidad del aire al filtrar contaminantes y partículas en suspensión. Estudios recientes muestran que un metro cuadrado de cubierta vegetal puede retener hasta 70 g de CO₂ al día, lo que equivale a la absorción que realiza un árbol joven durante la misma jornada.
Con solo unas cuantas macetas y plantas bien seleccionadas podemos transformar un espacio baldío en un verdadero pulmón verde. Para maximizar el impacto, conviene combinar especies de hojas anchas (que ofrecen gran superficie de captación) con aromáticas como la lavanda o el romero, que además repelen insectos y aportan fragancia. El riego eficiente —por goteo o con regaderas de bajo caudal— y el uso de sustratos ligeros aseguran que el peso sobre la estructura sea mínimo, al mismo tiempo que se optimiza la retención de agua. Así, contribuimos no solo al bienestar de nuestra familia, sino al de toda la comunidad urbana.